Retina

 

 

La retina es una capa de tejido en la parte posterior del ojo que percibe la luz y envía las imágenes al cerebro. En el centro de este tejido nervioso se encuentra la mácula. La mácula permite enfocar la vista hacia el centro y la agudeza necesaria para leer, conducir y ver claramente los detalles.

Las enfermedades de la retina afectan este importante tejido. Puede afectarle la vista y algunas pueden ser lo suficientemente graves como para causar ceguera. Algunos ejemplos son:

 

Desprendimiento de la retina: una urgencia médica, cuando la retina se despega de la parte posterior del ojo
Degeneración macular: presencia de tejido cicatricial en la mácula
Agujero macular: pequeña ruptura en la mácula que suele ocurrir en personas mayores de 60 años
Cuerpos flotantes: telarañas o pequeñas manchas en el campo de la vista

  


 

Retinopatía Diabética 

 

La diabetes mellitus es una enfermedad que afecta la capacidad del organismo de usar y almacenar azúcar. La enfermedad se caracteriza por concentraciones elevadas de azúcar en la sangre, sed excesiva y aumento en la excreción de orina, así como cambios en los vasos sanguíneos del cuerpo

La diabetes también puede causar trastornos graves en los ojos. Pueden aparecer cataratas, glaucoma, en ocasiones visión borrosa y un efecto muy importante, cambios en los vasos sanguíneos en el fondo del ojo.

¿Qué es la retinopatía diabética?

La retinopatía diabética es una complicación ocular de la diabetes, causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan la retina en el fondo del ojo. Estos vasos sanguíneos debilitados pueden dejar salir líquido o sangre, formar ramas frágiles en forma de cepillo, y agrandarse en ciertos lugares.

La retina es la parte del ojo donde se enfoca la luz que se ha filtrado a través de la lente. La luz o las imágenes enfocadas se transmiten al cerebro a través del nervio óptico. Cuando la sangre o el líquido que sale de los vasos lesiona o forma tejidos fibrosos en la retina, la imagen enviada al cerebro se hace borrosa.

Los pacientes que han padecido diabetes por largo tiempo corren gran riesgo de desarrollar retinopatía diabética. Alrededor del 60% de los pacientes con diabetes de 15 o más años de duración presentan vasos sanguíneos dañados en los oídos. La diabetes que se desarrolla durante la niñez o la adolescencia se denomina diabetes juvenil. Los pacientes con diabetes juvenil tienen gran probabilidad de desarrollar retinopatía diabética en su juventud. Solamente un porcentaje reducido de los que desarrollan retinopatías, sin embargo, tienen problemas serios de la visión y un porcentaje aún más pequeño se vuelve ciego. A pesar de ello, la retinopatía diabética es una frecuente causa de ceguera entre los adultos en Estados Unidos. Se calcula que los pacientes diabéticos tienen 25 veces más probabilidades de quedar ciego que los no diabéticos.

Hay dos tipos de retinopatía diabética. En una, la retinopatía de fondo, los vasos sanguíneos localizados dentro de la retina presentan cambios; algunos disminuyen de tamaño y otros se agrandan y forman sacos en forma de globos que obstruyen la circulación de la sangre. Estos vasos sanguíneos gotean y sufren hemorragias. En estas circunstancias, la retina se hincha o se forman depósitos llamados exudados.

La retinopatía de fondo está considerada como etapa inicial de la retinopatía diabética. Afortunadamente, la vista en general no queda seriamente afectada y la afección no progresa en alrededor del 80% de los pacientes diabéticos. En algunos casos, sin embargo, el líquido exudativo se deposita en la mácula lútea. Esta es la porción central de la retina, que permite la visión central. Las imágenes de objetos situados directamente al frente, la lectura y el trabajo detallado pueden volverse borrosos y la pérdida de la visión central puede convertirse en una ceguera legal. La retinopatía de fondo es una señal de peligro; puede avanzar a etapas más graves y dañar la vista.

El segundo tipo es la retinopatía proliferativa. Este tipo comienza de la misma manera que la de fondo pero, además, hay neoformación de vasos sanguíneos en la superficie de la retina o del nervio óptico. Estos nuevos vasos sanguíneos, de gran fragilidad, pueden desgarrarse y sangrar dentro del humor vítreo, que es la substancia transparente y gelatinosa que llena el centro del globo ocular. Si la sangre vuelve opaco el humor vítreo, que normalmente es transparente, se bloquea la luz que pasa a través de la lente hacia la retina y las imágenes presentan distorsión. Además, el tejido fibroso que se forma a partir de la masa de vasos sanguíneos rotos en el humor vítreo puede estirar y retraer la retina, desprendiéndola del fondo del ojo. Los vasos sanguíneos pueden también formarse en el iris y causar un tipo de glaucoma. Estas afecciones pueden dar lugar a una importante pérdida de la vista y hasta la ceguera.

Causas y síntomas

La causa de la retinopatía diabética no se conoce muy bien; sin embargo, se sabe que la diabetes debilita los vasos sanguíneos pequeños en varias partes del cuerpo. El embarazo y la presión arterial elevada pueden empeorar esta situación en los pacientes diabéticos.

Aunque puede haber un desarrollo gradual de visión borrosa, la vista en general no es afectada por la retinopatía de fondo. Los trastornos oculares pueden por consiguiente pasar desapercibidos, a menos que se descubran durante un examen médico de ojos.

Cuando ocurren hemorragias en pacientes con retinopatía proliferativa, la vista se nubla o se puede perder completamente. Aunque no hay síntomas de dolor, esta forma grave de retinopatía diabética requiera atención médica de inmediato.

Descubrimiento y diagnóstico

La mejor protección contra la progresión de la retinopatía diabética es un examen médico completo de los ojos a cargo de un oftalmólogo. Los pacientes diabéticos deben estar al tanto del riesgo de desarrollar trastornos oculares y deben hacerse examinar los ojos regularmente. (los pacientes no diabéticos también deben hacerse examinar los ojos periódicamente por estos exámenes ayudan a descubrir diabetes y otras enfermedades.)

Para detectar la presencia de la retinopatía diabética, el oftalmólogo examina el interior del ojo usando un instrumento llamado oftalmoscopio. Este examen no causa dolor alguno. El interior del ojo también puede fotografiarse para obtener información más detallada.

Si el oftalmólogo comprueba la presencia de retinopatía diabética, puede recurrir a un segundo método para examinar los vasos sanguíneos y descubrir cuáles son los que están sangrando o dejando escapar líquido. Primero se inyecta un colorante fluorescente en el brazo del paciente. El colorante entra en la corriente sanguínea y pasa a los vasos sanguíneos de la retina. A medida que el colorante gotea desde los vasos sanguíneos de la retina se toman fotografías a alta velocidad. Esta técnica, denominada angiografía con fluoresceína, es usada a veces por el oftalmólogo para determinar si hay que ampliar el tratamiento.

Tratamiento

Cuando se diagnostica retinopatía diabética, el oftalmólogo considera la edad, historia clínica, tipo de vida del paciente y el grado de lesión de la retina antes de decidir entre iniciar el tratamiento o continuar simplemente vigilando el progreso de la enfermedad. En muchos casos el tratamiento no es necesario; en otros, sí, para detener el daño causado por la retinopatía diabética y, algunas veces, para mejorar la vista.

Probablemente el tratamiento más significativo consiste en usar la cirugía oftálmica con láser para cerrar o fotocoagular los vasos sanguíneos que gotean. Este procedimiento enfoca un haz potente de energía luminosa láser en la retina lesionada. Pequeñas aplicaciones del calor intenso del láser detienen la hemorragia al cerrar los vasos sanguíneos y formar cicatrices minúsculas dentro del ojo. Estas cicatrices reducen la formación de vasos sanguíneos anormales y ayudan a sujetar la retina sobre el fondo del ojo. Con este tratamiento no se necesita hacer una incisión y puede realizarse en el consultorio del oftalmólogo. Si la retinopatía diabética se descubre pronto, la fotocoagulación mediante cirugía con láser oftálmico puede detener el daño. Aun en etapas avanzadas de la enfermedad puede reducir la posibilidad de que el paciente sufra una pérdida grave de la vista.

Sin embargo, la fotocoagulación no puede usarse en todos los pacientes. Dependiendo de la localización y extensión de la retinopatía diabética y de si el humor vítreo está demasiado enturbiado con sangre, se debe usar otro tratamiento. En este procedimiento quirúrgico, denominado vitrectomía, el humor vítreo lleno de sangre se extrae del ojo y se reemplaza con una solución artificial transparente. Alrededor del 70% de los pacientes sometidos a vitrectomía notan una mejoría en la vista. El oftalmólogo puede recomendar una vitrectomía poco después de que el humor vítreo se enturbie por presencia de sangre, o esperar hasta un año para ver si el ojo se aclara naturalmente. El tiempo necesario para cada paciente depende de la extensión de la lesión ocular y del estado del otro ojo. Sin embargo, si la retinopatía diabética causa que la retina se desprenda del fondo del ojo, puede haber una pérdida grave de la visión o ceguera, a menos que se recurra inmediatamente a la cirugía para volver a sujetar la retina.

El éxito en el tratamiento de la retinopatía diabética no depende solamente del descubrimiento precoz, la vigilancia y el tratamiento por parte del oftalmólogo, sino también de la actitud y cuidado propio del paciente. Se deben tomar todos los medicamentos y se debe cumplir con la dieta recomendada para controlar la diabetes. Aunque la actividad física presenta pocos problemas en el caso de retinopatía de fondo, puede aumentar las hemorragias en la retinopatía proliferativa. El ejercicio realizado por pacientes con retinopatía proliferativa debe ser moderado y se deben evitar esfuerzos grandes o inclinarse con la cabeza agachada.

¿Quién puede tratar la retinopatía diabética?

La retinopatía diabética solamente puede ser tratada por un oftalmólogo. El oftalmólogo es un médico que se ha especializado, y que ha obtenido una licencia para proporcionar atención completa a los ojos. Este cuidado incluye exámenes oculares médicos completos, prescripción de lentes correctivas, diagnóstico de enfermedades y trastornos de los ojos y uso de los procedimientos médicos y quirúrgicos apropiados necesarios para su tratamiento.

Algunos oftalmólogos se especializan en el tratamiento de enfermedades de la retina, como la retinopatía diabética.

En general la pérdida de la vista puede evitarse

El descubrimiento precoz de la retinopatía diabética es la mejor protección contra la perdida del a vista. Aún en el caso en que no se noten síntomas, el paciente diabético debe ser examinado por un oftalmólogo por lo menos una vez al año. Después de haberse diagnosticado retinopatía diabética, estos exámenes médicos de los ojos deben realizarse con mayor frecuencia. En la mayoría de los casos, con vigilancia cuidados, el oftalmólogo puede iniciar el tratamiento antes de que se afecte la vista. 


 

Moscas Volantes / Miodesopsias 

 

Los puntitos pequeños y móviles que con frecuencia ven muchas personas se conocen como moscas volantes.

Es común que se los vea como flotando al mirar una pared blanca o simplemente el cielo. En términos médicos se las conoce como miodesopsias.

Estas mosquitas son pequeñísimas porciones de humor vítreo, la gelatina transparente y casi liquida que rellena ¾ del total del contenido ocular.

Aunque uno crea que las ve delante del ojo, en realidad flotan en el interior ocular y la retina las percibe como sombras.

A veces esas mosquitas se ven como puntos, círculos o telarañas y su brusca aparición preocupa a quien las ve.

¿Es frecuente?

Su aparición en personas mayores de 40 años es muy común: corresponde a un desprendimiento posterior de vítreo, proceso natural de envejecimiento ocular. A los 65 años de edad más del 99 por ciento de la población lo tiene.

En la miopía, y luego de una operación de catarata, es aun más común.

 

¿Es posible prevenir el desprendimiento de Retina?

Por supuesto. Solamente el oftalmólogo entrenado en examinar la retina, es capaz de establecer la diferencia entre un caso banal de miodesopsias (mosquitas) y una rotura retinal.

Téngase en cuenta que en ambos casos el paciente nota exactamente lo mismo.

Si hubiera una pequeña rotura se puede realizar un procedimiento con rayo láser o microcirugía (aplicación local de frío-congelación) sobre el desgarro.

Esto impide el desprendimiento de retina en la mayoría de los casos.

 

Por eso cuando aparecen moscas volantes, o cuando cambia lo que veíamos, la consulta al oftalmólogo no debe demorarse.

 

¿Qué son los Rayos Luminosos/ Centelleos/ Fotopsias?

Se producen por tracciones del humor vítreo sobre la retina.

La sensación es como cuando se ven las estrellas luego de un golpe, o la visualización de un relámpago.

Cuando se producen pueden durar una o dos semanas y desaparecer. A veces se asocian a moscas volantes y hasta visión de una sombra o pérdida de la parte de campo visual.

También se pueden asociar a dolores fuertes de cabeza y aparecen como ondas dentadas u ondas de calor, durante 10 o 20 minutos. Estas se deben a espasmos (cierres transitorios) de los vasos sanguíneos.

 

¿Es grave?

La aparición de un rayo luminoso con o sin moscas asociadas, representa un peligro aun mayor que estas solas. Como se esta tirando de la retina, el riesgo de que se rompa es alto. El único que puede determinar la presencia de rotura o de riesgo es su oftalmólogo, realizando un examen cuidadoso. El establecerá la necesidad de tratamiento y la frecuencia de los exámenes próximos. 


 

Maculopatía

Test de Maculopatía

 

Si la mácula lútea está dañada, el centro de la imagen se bloquea como si se le hubiera superpuesto un área borrosa. Las imágenes alrededor del área borrosa pueden verse claramente.

La degeneración de la mácula lútea o maculopatia es una lesión o descomposición de la mácula. El ojo ve los objetos que se encuentran a los lados, ya que la visión lateral o "periférica" no está afectada. Por esta razón, la degeneración de la mácula lútea por sí sola no causa ceguera total, pero puede dificultar o imposibilitar la lectura o el trabajo.

La retina es la delicada etapa de tejidos que forra la pared interior del fondo del ojo. La mácula lútea es un área muy pequeña situada en el centro de la retina. Esta pequeña área es la responsable de nuestra vista central "al frente", usada para leer y para otras tareas delicadas.

La degeneración macular o maculopatia ocurre con mayor frecuencia en personas ancianas; aunque en la actualidad se la suele ver en pacientes mucho mas jóvenes.

 

¿Qué es la degeneración macular húmeda?

La degeneración macular húmeda ocurre cuando los vasos sanguíneos anormales detrás de la retina comienzan a crecer debajo de la mácula. Estos nuevos vasos sanguíneos tienden a ser muy frágiles y frecuentemente gotean sangre y líquido. La sangre y el líquido levantan la mácula de su lugar normal en el fondo del ojo. El daño a la mácula ocurre rápidamente.

Con la degeneración macular húmeda, la pérdida de la visión central puede ocurrir muy deprisa. La degeneración macular húmeda se considera como una forma avanzada de la degeneración macular y es más severa que la forma seca.

Uno de los primeros signos de la degeneración macular húmeda es que las líneas rectas parecen onduladas. Si usted nota éste u otros cambios en su visión, comuníquese con su oculista enseguida. Usted necesita un examen completo de los ojos con dilatación de las pupilas.

 

¿Qué es la degeneración macular seca?

La degeneración macular seca se produce cuando las células de la mácula sensibles a la luz se van deteriorando poco a poco haciendo que la visión central se nuble gradualmente en el ojo afectado. A medida que la degeneración macular seca empeora, puede ser que usted note un punto borroso en el centro de la visión. Con el tiempo, cuando menos de la mácula funciona, es posible que se pierda progresivamente la visión central en el ojo afectado.

El síntoma más común de la degeneración macular seca es tener la vista un poco borrosa. Usted puede tener problemas reconociendo los rostros de las personas. Tal vez necesite más luz para leer y para realizar otras tareas. La degeneración macular seca generalmente afecta ambos ojos, pero se puede perder la vista en un ojo mientras que el otro ojo parece no estar afectado.

La degeneración macular seca tiene tres etapas, todas pueden ocurrir en uno o en ambos ojos:

  • La degeneración macular temprana: las personas con degeneración macular temprana tienen varias drusas pequeñas o algunas drusas medianas. En esta etapa, no hay síntomas ni pérdida de visión.
  • La degeneración macular intermedia: las personas con degeneración macular intermedia tienen muchas drusas de tamaño mediano, o una o más drusas grandes. Algunas personas ven un punto borroso en el centro de su visión. Es posible que necesiten más luz para leer y para realizar otras tareas.
  • La degeneración macular seca avanzada: además de las drusas, las personas con degeneración macular seca avanzada tienen un deterioro de las células sensibles a la luz y del tejido de apoyo en el área central de la retina. Este deterioro puede causar un punto borroso en el centro de su visión. Con el tiempo, el punto borroso puede agrandarse y obscurecerse, opacando más su visión central. Usted puede tener dificultad para leer o para reconocer a las personas hasta que estén muy cerca.

Si por causa de la degeneración macular seca usted tiene una pérdida de visión en un solo ojo, es posible que no note ningún cambio en su visión en general. Mientras que el otro ojo vea con claridad, usted todavía podrá conducir, leer y ver los detalles pequeños. Usted solamente notará cambios en su visión si la degeneración macular afecta a ambos ojos. Si usted tiene visión borrosa, vaya a un oculista para que le haga un examen completo de los ojos con dilatación de las pupilas.

 

 

Causas y síntomas

La forma más común de degeneración de la mácula lútea se denomina degeneración macular involucional. Esta afección corresponde a alrededor del 70% de los casos y se asocia con el envejecimiento: es causada por descomposición o adelgazamiento de los tejidos de la mácula lútea.

Alrededor de un 10% de los casos de degeneración de la mácula lútea entran dentro de una categoría llamada degeneración macular exudativa o húmeda. Normalmente, la mácula lútea está protegida por un tejido tenue que la separa de los vasos sanguíneos muy delgados que irrigan el fondo del ojo. Algunas veces, estos vasos se rompen o gotean y causan formación de tejido fibroso. Este proceso, a su vez, suele dar lugar a neoformaciones anormales de vasos sanguíneos en este tejido. Estos nuevos vasos son muy frágiles, se rompen fácilmente, y pueden gotear. La sangre y el goteo de líquido destruyen la mácula lútea y causan más formación de tejido fibroso. Las imágenes se deforman y la vista se vuelve borrosa. Las densas formaciones de tejido fibroso bloquean la visión central hasta llega a un grado severo.

Otros tipos de degeneración de la mácula lútea son heredados, pueden ocurrir en personas jóvenes (degeneración macular juvenil) y no están relacionados con la edad avanzada. En ocasiones, lesiones, infecciones o inflamaciones diversas también pueden dañar el delicado tejido de la mácula lútea.

Si solamente está afectado un ojo, la degeneración de la mácula lútea pasa casi desapercibida en sus etapas iniciales, especialmente si el otro ojo es normal. Este trastorno a menudo afecta sólo un ojo a la vez, de modo que puede pasar cierto tiempo antes de que el paciente se dé cuenta de sus problemas de vista.

La degeneración de la mácula lútea puede causan síntomas diferentes en cada persona. Algunas veces solamente un ojo pierde la visión mientras que el otro ve bien durante muchos años. Si ambos ojos están afectados, puede hacerse muy difícil leer o trabajar. La degeneración macular sola no causa ceguera total. Como la visión lateral normalmente no está afectada, la mayoría de los pacientes pueden bastarse a sí mismo.

Esta afección puede reducir la percepción de los colores y causar otros síntomas visuales tales como: ver borrosas las palabras en una página; las líneas rectas se deforman y, en algunos casos, el centro de la imagen está más distorsionado que el resto de la escena; en el centro de la imagen aparece un área oscura y vacía; etc.

Descubrimiento y diagnóstico

Muchos pacientes no se dan cuenta de que tienen un problema de la mácula lútea hasta que su vista se hacho obviamente borrosa. Su oftalmólogo puede descubrir la degeneración de la macula lútea en sus etapas iniciales efectuando un examen cuidadoso del área, con un instrumento llamado oftalmoscopio, para ver si hay algún daño.

El examen normalmente incluye:

Test de Amsler: Cuadricula de lectura para evaluar si se deforman las imágenes.RFG: Algunas veces se hace un angiograma con fluoresceína. El oftalmólogo inyecta un colorante en el brazo del paciente y luego toma fotografías de la retina y mácula lútea. El colorante pone en evidencia cualquier anormalidad de los vasos sanguíneos.
OCT: Estudio de la mácula con tomografía óptica coherente.
CDS: Este es un estudio de última generación diagnostica con método digital.
Cuando los exámenes oculares periódicos forman parte de su programa de cuidado de la salud, el oftalmólogo puede descubrir y diagnosticar la degeneración de la mácula lútea en sus etapas iniciales. El descubrimiento precoz es importante, ya que el paciente puede no darse cuenta de los trastornos que están afectando su vista. El examen ocular es especialmente apropiado si otros familiares tienen una historia de trastornos de la retina.

Tratamiento médico y quirúrgico

En el presente contamos con una droga muy efectiva; el Avastine o Lucentis que inyectado dentro del vítreo cerca de la mácula y en 4 aplicaciones como mínimos consecutivas y mensuales detienen el progreso de la enfermedad y en muchos casos mejorando la misma.

No hay curación para la forma involucional más común de degeneración de la mácula lútea o maculopatía Sin embargo, la cirugía con Láser oftálmico se ha usado para retardar la difusión de la forma exudativa menos común, pero solamente si el tratamiento se aplica en sus etapas muy iníciales. En este tratamiento se usa un haz intenso de luz láser enfocada para cerrar membranas exudantes y destruir vasos sanguíneos nuevos. Este procedimiento reduce la pérdida progresiva de la visión causada por formación de tejido fibroso en la mácula lútea y tejidos circundantes de la retina.

También recurrimos a los antioxidantes, complejos vitamínicos y oligoelementos por vía oral para ayudar en el tratamiento.

¿Quién puede tratar la Maculopatia?

El oftalmólogo es un médico que se ha especializado y ha obtenido una licencia para proporcionar atención y cuidado completo a los ojos, incluyendo el diagnóstico y el tratamiento de la degeneración de la mácula lútea. La atención oftalmológica incluye exámenes oculares médicos completos, prescripción de lentes correctivas, diagnóstico de enfermedades y trastornos de los ojos y uso de los procedimientos médicos y quirúrgicos necesarios para su tratamiento. Solamente un oftalmólogo puede proporcionar esta atención médica completa a sus ojos.

Aparatos ópticos e iluminación

Los aparatos ópticos especiales para visión reducida suelen mejorar la vista a personas con degeneración de la mácula lútea. Hay muchos tipos de aparatos de aumento. Algunos de los disponibles son anteojos, lupas de mano o fijas, telescopios y televisión de circuito cerrado para observar objetos. Los aparatos son recetados por su oftalmólogo o por un especialista o centro para visión reducida. La iluminación brillante, dirigida del modo apropiado para leer y hacer trabajos de cerca, así como el uso de ciertas lámparas especiales, suelen ser útiles. También lo son los libros, periódicos y otros artículos impresos en letra grande.

El paciente con degeneración de la mácula lútea o maculopatía puede obtener ayuda. Afortunadamente se dispone de aparatos visuales para ayudar a muchos pacientes a llevar una vida cómoda y relativamente normal. Con estos aparatos y la motivación apropiada, la gente con pérdida de la visión a menudo puede leer, hacer trabajos de cerca en ciertas condiciones y llevar una vida independiente.

Si usted es mayor de 50 años o si su familia tiene una historia de trastornos de la retina, debe hacerse examinar los ojos periódicamente para descubrir cualquier signo de problemas oculares, como la degeneración de la mácula lútea. La detección temprana y, si está indicado, el tratamiento subsiguiente pueden ayudar a evitar mayor pérdida de la vista.

 

Donde encontrarnos

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